Archivo para 29 enero 2009

Felip Santandreu

Hoy, mientras repasaba las noticias recogidas en mi agregador (google reader), he pensado escuchar un poco de Jazz. Que mejor que las recomendaciones de un experto. Así que me he bajado un podcast del programa de Radio 3 “A todo Jazz” y me he dejado llevar por su conductor Juan Claudio Cifuentes.

Ya llevaba un rato disfrutando del programa cuando he oído tras una canción“…. Jésus Santandreu – uuff Mucho Saxo ….” y me he acordado del hermano de un amigo de la infancia que se llamaba así y ya apuntaba a saxofonista. ¿Sera él? me he preguntado.

Para salir de dudas, como no, he echado mano de Google. Busco su biografía y confirmo que es de Caracaixent. Si, tiene que ser él. Es el hermano de mi amigo “Felip” (del que hace tantos años que no se nada, ¿desde 1980?). ¿Que habrá sido de Felip? ¿Seguirá tocando percusión?. Tenia una batería en su casa y ya hacia sus pinitos. Venga, voy a buscar en google..



Ahí está Felip Santandreu, Bateria

http://mediaservices.myspace.com/services/media/embed.aspx/m=18792472,t=1,mt=video,searchID=,primarycolor=,secondarycolor=

“Uuff – mucho Jazz, mucha Batería, mucho Felip.” 
No sabes lo que me alegra saber que has llegado a ser un magnífico batería.

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Felip Santandreu

Hoy, mientras repasaba las noticias recogidas en mi agregador (google reader), he pensado escuchar un poco de Jazz. Que mejor que las recomendaciones de un experto. Así que me he bajado un podcast del programa de Radio 3 “A todo Jazz” y me he dejado llevar por su conductor Juan Claudio Cifuentes.

Ya llevaba un rato disfrutando del programa cuando he oído tras una canción“…. Jésus Santandreu – uuff Mucho Saxo ….” y me he acordado del hermano de un amigo de la infancia que se llamaba así y ya apuntaba a saxofonista. ¿Sera él? me he preguntado.

Para salir de dudas, como no, he echado mano de Google. Busco su biografía y confirmo que es de Caracaixent. Si, tiene que ser él. Es el hermano de mi amigo “Felip” (del que hace tantos años que no se nada, ¿desde 1980?). ¿Que habrá sido de Felip? ¿Seguirá tocando percusión?. Tenia una batería en su casa y ya hacia sus pinitos. Venga, voy a buscar en google..



Ahí está Felip Santandreu, Bateria

“Uuff – mucho Jazz, mucha Batería, mucho Felip.” 
No sabes lo que me alegra saber que has llegado a ser un magnífico batería.

Felip Santandreu

Hoy, mientras repasaba las noticias recogidas en mi agregador (google reader), he pensado escuchar un poco de Jazz. Que mejor que las recomendaciones de un experto. Así que me he bajado un podcast del programa de Radio 3 “A todo Jazz” y me he dejado llevar por su conductor Juan Claudio Cifuentes.

Ya llevaba un rato disfrutando del programa cuando he oído tras una canción“…. Jésus Santandreu – uuff Mucho Saxo ….” y me he acordado del hermano de un amigo de la infancia que se llamaba así y ya apuntaba a saxofonista. ¿Sera él? me he preguntado.

Para salir de dudas, como no, he echado mano de Google. Busco su biografía y confirmo que es de Caracaixent. Si, tiene que ser él. Es el hermano de mi amigo “Felip” (del que hace tantos años que no se nada, ¿desde 1980?). ¿Que habrá sido de Felip? ¿Seguirá tocando percusión?. Tenia una batería en su casa y ya hacia sus pinitos. Venga, voy a buscar en google..



Ahí está Felip Santandreu, Bateria

“Uuff – mucho Jazz, mucha Batería, mucho Felip.” 
No sabes lo que me alegra saber que has llegado a ser un magnífico batería.

Intensas fiestas de San Antón en Caudiel

Este fin de semana en Caudiel se han celebrado las fiestas de San Antón (o del porquet). Dos días intensos cargados de actividades que nos han hecho disfrutar, tanto a los peques como a los menos peques, de un montón de buenos ratos con amigos, por suerte acompañados de un tiempo magnífico.
Iniciamos el sábado temprano haciendo los preparativos de la noche de hogueras. Los hombres nos encargamos de preparar la hoguera (recogida de leña en el monte, unos de sacos de tierra para la base,…almuerzo en Benafer…) mientras las mujeres se encargaban de las viandas.
De vuelta al pueblo y mientras montábamos la hoguera en la plaza del pueblo, pensamos que, dada la buena temperatura que hacía, sería una buena idea hacer una paella en la propia plaza del pueblo. Tras pedir permiso a las autoridades (policía y mujeres) comenzamos todos juntos la tarea de preparar la paella en la plaza (montaje de mesa, sillas, paellero, caldero, butano, bebida, viandas….). Los pequeños, como no, disfrutaron de una mañana soleada en la plaza del pueblo corriendo, jugando, riendo….(haciendo peña).
Se nos hizo un poco tarde, por lo que mitigamos el hambre con unas sepias de pantano que Jose preparó magistralmente. Alrededor de las 4 comenzamos a dar cuenta de la paella (a esas horas la paella siempre sale buena), tras lo cual tomamos los cafés y jugamos unas partidas de “guiñote”.

A media tarde los festeros de Caudiel encendieron una la inmensa hoguera en el centro de la plaza para disponer de unas buenas brasas por la noche y hacer la Torrà del pueblo. Algunos de los pequeños hicieron de improvisados bomberos sujetando la manguera para controlar la hoguera con la supervisión de la autoridad.

Nuestra hoguera no era de grandes dimensiones, por lo que hasta prácticamente las 20:30 no comenzamos a prenderla. Costó un poco de encender, pero cuando prendió daba gusto. Una vez el fuego de la hoguera tomó fuerza colocamos unas raíces de almendro para tener unas brasas de calidad y duraderas.
Los niños y niñas, como perfectos imitadores que son, recogieron unos palos, unas ramas y unos papeles e improvisaron su propia mini hoguera. ¡Como disfrutaron con el fuego! Seguro que más de uno se meó esa noche en la cama ;-).
Al cabo de una hora ya disponíamos de brasas para comenzar a hacer la cena de los más pequeños. Aprovechando también para poner a asar unas patatas y unas alcachofas enrolladas con papel de aluminio. ¡Que buenas estaban las alcachofas!
Tras la cena de los pequeños, tocaba cenar a los mayores. Comenzamos a llenar parrillas de chuletas, embutido y panceta de cerdo y colocarlas sobre las brasas. Al poco tiempo teníamos unas sabrosas chuletas, unos embutidos y una crujiente panceta más que suculenta. Estas viandas aderezadas con el ajoaceite que prepararon Elena y Jose nos hicieron disfrutar de lo lindo de la cena.
Mantuvimos la llama de la hoguera encendida para luchar contra el frío de la noche, que se prolongó con conversaciones de sobremesa y unas partidas de cartas. Ya entrada la noche los pequeños empezaron a caer de cansancio y nos fuimos retirando a dormir.
No quiero olvidar el pequeño altar preparado por Santi con la imagen de San Antonio Abad y unas matas de romero que había recogido esa misma mañana en el monte. Incluso disponía de iluminación. 😉 ¿Influyó San Antón en el magnifico día que pasamos?
Amanece el Domingo y tras la diversión toca recoger las cenizas y la suciedad de la plaza. Los hombres quedamos a las 11 en la plaza y con unas palas recogimos la ceniza y tierra de la hoguera en unos sacos. Adecentamos el lugar con un par de cubos de agua y la zona quedó limpia y en perfectas condiciones. Este esfuerzo matutino fue recompensado a continuación con un pequeño almuerzo, disfrutando del sol de la mañana, con el embutido y las chuletas que sobraron de la noche.
Rápidamente nos dirigimos a casa para arreglarnos y asistir a la tradicional bendición de animales que realiza el cura en la plaza del pueblo con el anda de San Anton presidiendo la plaza. Pudimos ver en la bendición desde canarios, palomas, hamsters, conejos, cabras, perros, gatos hasta ponis, burros, carros tirados por caballerías y una docena de preciosos caballos montados por jinetes exhibiendo su doma. Al tiempo que desfilaban los animales para recibir la bendición, los festeros repartían un roscón a los que trajeron sus animales a bendecir.
Al terminar la bendición de animales, y aprovechando el buen tiempo que hacía, nos quedamos un rato por allí mientras los niños corrían y jugaban por la plaza y apurábamos los restos de bebida y picoteo que sobró de la noche. Al final resultó ser una mañana soleada de gentío y fiesta en la plaza con una gran dosis de diversión para los niños.
Por la tarde, (tras comer cada uno en su casa y disfrutar de un corto pero necesario descanso,) acudimos a las carreras de caballos que se celebran en el “paseo el cerrao”, en la zona del pueblo conocida como “el barrio”. Este año, de nuevo, hemos disfrutado del bullicio, del color de la luz del atardecer entremezclado con el polvo de las carreras y de la visión de los caballos sudando por el esfuerzo. Al finalizar las carreras, los caballos con sus jinetes se relajan y pasean, lo que permite que nos entremezclemos entre ellos y disfrutemos de la cercanía de estos animales. ¡Muy bonito!
Una vez terminadas las carreras, los festeros montaron unas tradicionales cucañas de cacerolas de barro en una plaza del barrio (no recuerdo el nombre) donde los pequeños pudieron conseguir unas cuantas golosinas y gastar las pocas energías que les quedaban.
En resumen. Ha sido un fin de semana maratoniano pero muy disfrutado, tanto por los pequeños como por los mayores.

Intensas fiestas de San Antón en Caudiel

Este fin de semana en Caudiel se han celebrado las fiestas de San Antón (o del porquet). Dos días intensos cargados de actividades que nos han hecho disfrutar, tanto a los peques como a los menos peques, de un montón de buenos ratos con amigos, por suerte acompañados de un tiempo magnífico.
Iniciamos el sábado temprano haciendo los preparativos de la noche de hogueras. Los hombres nos encargamos de preparar la hoguera (recogida de leña en el monte, unos de sacos de tierra para la base,…almuerzo en Benafer…) mientras las mujeres se encargaban de las viandas.
De vuelta al pueblo y mientras montábamos la hoguera en la plaza del pueblo, pensamos que, dada la buena temperatura que hacía, sería una buena idea hacer una paella en la propia plaza del pueblo. Tras pedir permiso a las autoridades (policía y mujeres) comenzamos todos juntos la tarea de preparar la paella en la plaza (montaje de mesa, sillas, paellero, caldero, butano, bebida, viandas….). Los pequeños, como no, disfrutaron de una mañana soleada en la plaza del pueblo corriendo, jugando, riendo….(haciendo peña).
Se nos hizo un poco tarde, por lo que mitigamos el hambre con unas sepias de pantano que Jose preparó magistralmente. Alrededor de las 4 comenzamos a dar cuenta de la paella (a esas horas la paella siempre sale buena), tras lo cual tomamos los cafés y jugamos unas partidas de “guiñote”.

A media tarde los festeros de Caudiel encendieron una la inmensa hoguera en el centro de la plaza para disponer de unas buenas brasas por la noche y hacer la Torrà del pueblo. Algunos de los pequeños hicieron de improvisados bomberos sujetando la manguera para controlar la hoguera con la supervisión de la autoridad.

Nuestra hoguera no era de grandes dimensiones, por lo que hasta prácticamente las 20:30 no comenzamos a prenderla. Costó un poco de encender, pero cuando prendió daba gusto. Una vez el fuego de la hoguera tomó fuerza colocamos unas raíces de almendro para tener unas brasas de calidad y duraderas.
Los niños y niñas, como perfectos imitadores que son, recogieron unos palos, unas ramas y unos papeles e improvisaron su propia mini hoguera. ¡Como disfrutaron con el fuego! Seguro que más de uno se meó esa noche en la cama ;-).
Al cabo de una hora ya disponíamos de brasas para comenzar a hacer la cena de los más pequeños. Aprovechando también para poner a asar unas patatas y unas alcachofas enrolladas con papel de aluminio. ¡Que buenas estaban las alcachofas!
Tras la cena de los pequeños, tocaba cenar a los mayores. Comenzamos a llenar parrillas de chuletas, embutido y panceta de cerdo y colocarlas sobre las brasas. Al poco tiempo teníamos unas sabrosas chuletas, unos embutidos y una crujiente panceta más que suculenta. Estas viandas aderezadas con el ajoaceite que prepararon Elena y Jose nos hicieron disfrutar de lo lindo de la cena.
Mantuvimos la llama de la hoguera encendida para luchar contra el frío de la noche, que se prolongó con conversaciones de sobremesa y unas partidas de cartas. Ya entrada la noche los pequeños empezaron a caer de cansancio y nos fuimos retirando a dormir.
No quiero olvidar el pequeño altar preparado por Santi con la imagen de San Antonio Abad y unas matas de romero que había recogido esa misma mañana en el monte. Incluso disponía de iluminación. 😉 ¿Influyó San Antón en el magnifico día que pasamos?
Amanece el Domingo y tras la diversión toca recoger las cenizas y la suciedad de la plaza. Los hombres quedamos a las 11 en la plaza y con unas palas recogimos la ceniza y tierra de la hoguera en unos sacos. Adecentamos el lugar con un par de cubos de agua y la zona quedó limpia y en perfectas condiciones. Este esfuerzo matutino fue recompensado a continuación con un pequeño almuerzo, disfrutando del sol de la mañana, con el embutido y las chuletas que sobraron de la noche.
Rápidamente nos dirigimos a casa para arreglarnos y asistir a la tradicional bendición de animales que realiza el cura en la plaza del pueblo con el anda de San Anton presidiendo la plaza. Pudimos ver en la bendición desde canarios, palomas, hamsters, conejos, cabras, perros, gatos hasta ponis, burros, carros tirados por caballerías y una docena de preciosos caballos montados por jinetes exhibiendo su doma. Al tiempo que desfilaban los animales para recibir la bendición, los festeros repartían un roscón a los que trajeron sus animales a bendecir.
Al terminar la bendición de animales, y aprovechando el buen tiempo que hacía, nos quedamos un rato por allí mientras los niños corrían y jugaban por la plaza y apurábamos los restos de bebida y picoteo que sobró de la noche. Al final resultó ser una mañana soleada de gentío y fiesta en la plaza con una gran dosis de diversión para los niños.
Por la tarde, (tras comer cada uno en su casa y disfrutar de un corto pero necesario descanso,) acudimos a las carreras de caballos que se celebran en el “paseo el cerrao”, en la zona del pueblo conocida como “el barrio”. Este año, de nuevo, hemos disfrutado del bullicio, del color de la luz del atardecer entremezclado con el polvo de las carreras y de la visión de los caballos sudando por el esfuerzo. Al finalizar las carreras, los caballos con sus jinetes se relajan y pasean, lo que permite que nos entremezclemos entre ellos y disfrutemos de la cercanía de estos animales. ¡Muy bonito!
Una vez terminadas las carreras, los festeros montaron unas tradicionales cucañas de cacerolas de barro en una plaza del barrio (no recuerdo el nombre) donde los pequeños pudieron conseguir unas cuantas golosinas y gastar las pocas energías que les quedaban.
En resumen. Ha sido un fin de semana maratoniano pero muy disfrutado, tanto por los pequeños como por los mayores.

Intensas fiestas de San Antón en Caudiel

Este fin de semana en Caudiel se han celebrado las fiestas de San Antón (o del porquet). Dos días intensos cargados de actividades que nos han hecho disfrutar, tanto a los peques como a los menos peques, de un montón de buenos ratos con amigos, por suerte acompañados de un tiempo magnífico.
Iniciamos el sábado temprano haciendo los preparativos de la noche de hogueras. Los hombres nos encargamos de preparar la hoguera (recogida de leña en el monte, unos de sacos de tierra para la base,…almuerzo en Benafer…) mientras las mujeres se encargaban de las viandas.
De vuelta al pueblo y mientras montábamos la hoguera en la plaza del pueblo, pensamos que, dada la buena temperatura que hacía, sería una buena idea hacer una paella en la propia plaza del pueblo. Tras pedir permiso a las autoridades (policía y mujeres) comenzamos todos juntos la tarea de preparar la paella en la plaza (montaje de mesa, sillas, paellero, caldero, butano, bebida, viandas….). Los pequeños, como no, disfrutaron de una mañana soleada en la plaza del pueblo corriendo, jugando, riendo….(haciendo peña).
Se nos hizo un poco tarde, por lo que mitigamos el hambre con unas sepias de pantano que Jose preparó magistralmente. Alrededor de las 4 comenzamos a dar cuenta de la paella (a esas horas la paella siempre sale buena), tras lo cual tomamos los cafés y jugamos unas partidas de “guiñote”.

A media tarde los festeros de Caudiel encendieron una la inmensa hoguera en el centro de la plaza para disponer de unas buenas brasas por la noche y hacer la Torrà del pueblo. Algunos de los pequeños hicieron de improvisados bomberos sujetando la manguera para controlar la hoguera con la supervisión de la autoridad.

Nuestra hoguera no era de grandes dimensiones, por lo que hasta prácticamente las 20:30 no comenzamos a prenderla. Costó un poco de encender, pero cuando prendió daba gusto. Una vez el fuego de la hoguera tomó fuerza colocamos unas raíces de almendro para tener unas brasas de calidad y duraderas.
Los niños y niñas, como perfectos imitadores que son, recogieron unos palos, unas ramas y unos papeles e improvisaron su propia mini hoguera. ¡Como disfrutaron con el fuego! Seguro que más de uno se meó esa noche en la cama ;-).
Al cabo de una hora ya disponíamos de brasas para comenzar a hacer la cena de los más pequeños. Aprovechando también para poner a asar unas patatas y unas alcachofas enrolladas con papel de aluminio. ¡Que buenas estaban las alcachofas!
Tras la cena de los pequeños, tocaba cenar a los mayores. Comenzamos a llenar parrillas de chuletas, embutido y panceta de cerdo y colocarlas sobre las brasas. Al poco tiempo teníamos unas sabrosas chuletas, unos embutidos y una crujiente panceta más que suculenta. Estas viandas aderezadas con el ajoaceite que prepararon Elena y Jose nos hicieron disfrutar de lo lindo de la cena.
Mantuvimos la llama de la hoguera encendida para luchar contra el frío de la noche, que se prolongó con conversaciones de sobremesa y unas partidas de cartas. Ya entrada la noche los pequeños empezaron a caer de cansancio y nos fuimos retirando a dormir.
No quiero olvidar el pequeño altar preparado por Santi con la imagen de San Antonio Abad y unas matas de romero que había recogido esa misma mañana en el monte. Incluso disponía de iluminación. 😉 ¿Influyó San Antón en el magnifico día que pasamos?
Amanece el Domingo y tras la diversión toca recoger las cenizas y la suciedad de la plaza. Los hombres quedamos a las 11 en la plaza y con unas palas recogimos la ceniza y tierra de la hoguera en unos sacos. Adecentamos el lugar con un par de cubos de agua y la zona quedó limpia y en perfectas condiciones. Este esfuerzo matutino fue recompensado a continuación con un pequeño almuerzo, disfrutando del sol de la mañana, con el embutido y las chuletas que sobraron de la noche.
Rápidamente nos dirigimos a casa para arreglarnos y asistir a la tradicional bendición de animales que realiza el cura en la plaza del pueblo con el anda de San Anton presidiendo la plaza. Pudimos ver en la bendición desde canarios, palomas, hamsters, conejos, cabras, perros, gatos hasta ponis, burros, carros tirados por caballerías y una docena de preciosos caballos montados por jinetes exhibiendo su doma. Al tiempo que desfilaban los animales para recibir la bendición, los festeros repartían un roscón a los que trajeron sus animales a bendecir.
Al terminar la bendición de animales, y aprovechando el buen tiempo que hacía, nos quedamos un rato por allí mientras los niños corrían y jugaban por la plaza y apurábamos los restos de bebida y picoteo que sobró de la noche. Al final resultó ser una mañana soleada de gentío y fiesta en la plaza con una gran dosis de diversión para los niños.
Por la tarde, (tras comer cada uno en su casa y disfrutar de un corto pero necesario descanso,) acudimos a las carreras de caballos que se celebran en el “paseo el cerrao”, en la zona del pueblo conocida como “el barrio”. Este año, de nuevo, hemos disfrutado del bullicio, del color de la luz del atardecer entremezclado con el polvo de las carreras y de la visión de los caballos sudando por el esfuerzo. Al finalizar las carreras, los caballos con sus jinetes se relajan y pasean, lo que permite que nos entremezclemos entre ellos y disfrutemos de la cercanía de estos animales. ¡Muy bonito!
Una vez terminadas las carreras, los festeros montaron unas tradicionales cucañas de cacerolas de barro en una plaza del barrio (no recuerdo el nombre) donde los pequeños pudieron conseguir unas cuantas golosinas y gastar las pocas energías que les quedaban.
En resumen. Ha sido un fin de semana maratoniano pero muy disfrutado, tanto por los pequeños como por los mayores.

San Antón en Caudiel 2009

Este fin de semana se celebra en muchos pueblos la fiesta de San Antón. Y por supuesto también en Caudiel. La actividad principal son las hogueras de San Antón. Se encienden hogueras en varias calles del pueblo, pero la hoguera principal se sitúa en la Plaza de España, donde posteriormente se hace  “LA TORRÀ” de embutidos. Al finalizar “LA TORRÀ” la noche se cierra con una verbena. Al día siguiente se efectúa la bendición de los animales y las carreras de caballos.

Además de acudir a las hogueras y a “LA TORRÀ”, os recomiendo la asistencia a las carreras de caballos. Es una exhibición de estos preciosos animales. El año pasado la vi por primera vez y resultó emocionante ver la fuerza de los caballos, mezclada con el gentío, la polvareda y los colores del atardecer. Muy bonito !!. Lástima que no tengo fotos. A ver si este año consigo alguna foto.

Programa de actos de SAN ANTON – Caudiel – 2009


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