Archive for the 'cocina' Category

Nochevieja 2009-2010

Este año, al igual que año pasado, la Nochevieja la he pasado en Caudiel. Estuve a punto de quedarme en Valencia con mis hijos, ya que a Rosa le tocaba trabajar esa noche y no me hacia mucha ilusión celebrar la Nochevieja, pero finalmente los amigos de Caudiel me convencieron para cenar y pasar la Nochevieja todos juntos en mi casa en Caudiel. Así al menos los niños se lo pasarían bien.

Los amigos se encargaron de todo, de comprar las provisiones (pates, quesos, gambas, gulas, relleno de carne, bebida, uva, postre, cava, cotillón …), de preparar la cena, de montar y poner la mesa, de las estufas, de la parte tecnológica (Wii con juegos para los niños, con Karaoque para cantar, música para ambientar y bailar …garcias Fede), de traer juegos de mesa para los niños. En fin que no me dejaron hacer nada más que divertirme.

Ya mientras preparaban la cena, los mayores abríamos unas cervecitas y los pequeños comenzaron unos a jugar al parchís , otros al Mario en la Wii, y las más mayores simplemente a contarse sus secretos.

Comenzamos la cena con las gambas y unas gulas aliñadas con ajitos y guindillas (plato que nunca había probado y que seguro vuelvo a probar), platos preparados con esmero por Elena. A continuación atacamos a las tablas de ibéricos, pates y quesos ,seleccionados por Jorge y Natalia, untándolos sobres unas crujientes tostas de pan. Seguimos con el redondo de carne aliñado con unas salsas preparadas con mucho cariño por Jose y Mari Carmen. Especial mención al redondo de pollo relleno de york y queso preparado por Mari Carmen que practicante voló.  Y todo eso regado con unos caldos tintos y rosados seleccionados por Carlos y Ana.

Casi sin darnos cuenta, se hicieron las 11:45, faltaba un cuarto de hora para las campanadas. A toda prisa preparamos la uvas y el cava, nos ataviamos con el cotillón y nos dirigimos casi corriendo a la plaza del pueblo. En la plaza ya había bastante gente que también había decidido celebrar el cambio de año con sus vecinos. La espera se hizo larga, sobre todo por el aire que aumenta la sensación de frio. Todos atentos al reloj del ayuntamiento. Suenan las campanas y comenzamos a comer uvas. Algunos consiguen sincronizar las uvas con las campanadas, otros se atragantaron. Se descorchan las botellas y comienzan las duchas de cava a a diestro y siniestro. Brindamos y nos felicitamos el nuevo año. Faltaba Rosa, pero la llamamos por teléfono.

El frio invita a volver a casa con rapidez. Ya en casa, abrimos las botellas de mojito y suena la música. Los niños cantan en el Karaoke y disfrutan mientras los mayores bailamos música remember de los años 80. (Anne Clark, Vicius Pink, The The, Tears for Fears The Smiths, Angelic Upstarst, …)

En resumen, el año 2010 ha empezado con una cena suculenta y abundante, una fiesta muy animada y divertida y unos amigos maravillosos.

Feliz 2010 a todos.

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Nochevieja 2009-2010

Este año, al igual que año pasado, la Nochevieja la he pasado en Caudiel. Estuve a punto de quedarme en Valencia con mis hijos, ya que a Rosa le tocaba trabajar esa noche y no me hacia mucha ilusión celebrar la Nochevieja, pero finalmente los amigos de Caudiel me convencieron para cenar y pasar la Nochevieja todos juntos en mi casa en Caudiel. Así al menos los niños se lo pasarían bien.

Los amigos se encargaron de todo, de comprar las provisiones (pates, quesos, gambas, gulas, relleno de carne, bebida, uva, postre, cava, cotillón …), de preparar la cena, de montar y poner la mesa, de las estufas, de la parte tecnológica (Wii con juegos para los niños, con Karaoque para cantar, música para ambientar y bailar …garcias Fede), de traer juegos de mesa para los niños. En fin que no me dejaron hacer nada más que divertirme.

Ya mientras preparaban la cena, los mayores abríamos unas cervecitas y los pequeños comenzaron unos a jugar al parchís , otros al Mario en la Wii, y las más mayores simplemente a contarse sus secretos.

Comenzamos la cena con las gambas y unas gulas aliñadas con ajitos y guindillas (plato que nunca había probado y que seguro vuelvo a probar), platos preparados con esmero por Elena. A continuación atacamos a las tablas de ibéricos, pates y quesos ,seleccionados por Jorge y Natalia, untándolos sobres unas crujientes tostas de pan. Seguimos con el redondo de carne aliñado con unas salsas preparadas con mucho cariño por Jose y Mari Carmen. Especial mención al redondo de pollo relleno de york y queso preparado por Mari Carmen que practicante voló.  Y todo eso regado con unos caldos tintos y rosados seleccionados por Carlos y Ana.

Casi sin darnos cuenta, se hicieron las 11:45, faltaba un cuarto de hora para las campanadas. A toda prisa preparamos la uvas y el cava, nos ataviamos con el cotillón y nos dirigimos casi corriendo a la plaza del pueblo. En la plaza ya había bastante gente que también había decidido celebrar el cambio de año con sus vecinos. La espera se hizo larga, sobre todo por el aire que aumenta la sensación de frio. Todos atentos al reloj del ayuntamiento. Suenan las campanas y comenzamos a comer uvas. Algunos consiguen sincronizar las uvas con las campanadas, otros se atragantaron. Se descorchan las botellas y comienzan las duchas de cava a a diestro y siniestro. Brindamos y nos felicitamos el nuevo año. Faltaba Rosa, pero la llamamos por teléfono.

El frio invita a volver a casa con rapidez. Ya en casa, abrimos las botellas de mojito y suena la música. Los niños cantan en el Karaoke y disfrutan mientras los mayores bailamos música remember de los años 80. (Anne Clark, Vicius Pink, The The, Tears for Fears The Smiths, Angelic Upstarst, …)

En resumen, el año 2010 ha empezado con una cena suculenta y abundante, una fiesta muy animada y divertida y unos amigos maravillosos.

Feliz 2010 a todos.

Intensas fiestas de San Antón en Caudiel

Este fin de semana en Caudiel se han celebrado las fiestas de San Antón (o del porquet). Dos días intensos cargados de actividades que nos han hecho disfrutar, tanto a los peques como a los menos peques, de un montón de buenos ratos con amigos, por suerte acompañados de un tiempo magnífico.
Iniciamos el sábado temprano haciendo los preparativos de la noche de hogueras. Los hombres nos encargamos de preparar la hoguera (recogida de leña en el monte, unos de sacos de tierra para la base,…almuerzo en Benafer…) mientras las mujeres se encargaban de las viandas.
De vuelta al pueblo y mientras montábamos la hoguera en la plaza del pueblo, pensamos que, dada la buena temperatura que hacía, sería una buena idea hacer una paella en la propia plaza del pueblo. Tras pedir permiso a las autoridades (policía y mujeres) comenzamos todos juntos la tarea de preparar la paella en la plaza (montaje de mesa, sillas, paellero, caldero, butano, bebida, viandas….). Los pequeños, como no, disfrutaron de una mañana soleada en la plaza del pueblo corriendo, jugando, riendo….(haciendo peña).
Se nos hizo un poco tarde, por lo que mitigamos el hambre con unas sepias de pantano que Jose preparó magistralmente. Alrededor de las 4 comenzamos a dar cuenta de la paella (a esas horas la paella siempre sale buena), tras lo cual tomamos los cafés y jugamos unas partidas de “guiñote”.

A media tarde los festeros de Caudiel encendieron una la inmensa hoguera en el centro de la plaza para disponer de unas buenas brasas por la noche y hacer la Torrà del pueblo. Algunos de los pequeños hicieron de improvisados bomberos sujetando la manguera para controlar la hoguera con la supervisión de la autoridad.

Nuestra hoguera no era de grandes dimensiones, por lo que hasta prácticamente las 20:30 no comenzamos a prenderla. Costó un poco de encender, pero cuando prendió daba gusto. Una vez el fuego de la hoguera tomó fuerza colocamos unas raíces de almendro para tener unas brasas de calidad y duraderas.
Los niños y niñas, como perfectos imitadores que son, recogieron unos palos, unas ramas y unos papeles e improvisaron su propia mini hoguera. ¡Como disfrutaron con el fuego! Seguro que más de uno se meó esa noche en la cama ;-).
Al cabo de una hora ya disponíamos de brasas para comenzar a hacer la cena de los más pequeños. Aprovechando también para poner a asar unas patatas y unas alcachofas enrolladas con papel de aluminio. ¡Que buenas estaban las alcachofas!
Tras la cena de los pequeños, tocaba cenar a los mayores. Comenzamos a llenar parrillas de chuletas, embutido y panceta de cerdo y colocarlas sobre las brasas. Al poco tiempo teníamos unas sabrosas chuletas, unos embutidos y una crujiente panceta más que suculenta. Estas viandas aderezadas con el ajoaceite que prepararon Elena y Jose nos hicieron disfrutar de lo lindo de la cena.
Mantuvimos la llama de la hoguera encendida para luchar contra el frío de la noche, que se prolongó con conversaciones de sobremesa y unas partidas de cartas. Ya entrada la noche los pequeños empezaron a caer de cansancio y nos fuimos retirando a dormir.
No quiero olvidar el pequeño altar preparado por Santi con la imagen de San Antonio Abad y unas matas de romero que había recogido esa misma mañana en el monte. Incluso disponía de iluminación. 😉 ¿Influyó San Antón en el magnifico día que pasamos?
Amanece el Domingo y tras la diversión toca recoger las cenizas y la suciedad de la plaza. Los hombres quedamos a las 11 en la plaza y con unas palas recogimos la ceniza y tierra de la hoguera en unos sacos. Adecentamos el lugar con un par de cubos de agua y la zona quedó limpia y en perfectas condiciones. Este esfuerzo matutino fue recompensado a continuación con un pequeño almuerzo, disfrutando del sol de la mañana, con el embutido y las chuletas que sobraron de la noche.
Rápidamente nos dirigimos a casa para arreglarnos y asistir a la tradicional bendición de animales que realiza el cura en la plaza del pueblo con el anda de San Anton presidiendo la plaza. Pudimos ver en la bendición desde canarios, palomas, hamsters, conejos, cabras, perros, gatos hasta ponis, burros, carros tirados por caballerías y una docena de preciosos caballos montados por jinetes exhibiendo su doma. Al tiempo que desfilaban los animales para recibir la bendición, los festeros repartían un roscón a los que trajeron sus animales a bendecir.
Al terminar la bendición de animales, y aprovechando el buen tiempo que hacía, nos quedamos un rato por allí mientras los niños corrían y jugaban por la plaza y apurábamos los restos de bebida y picoteo que sobró de la noche. Al final resultó ser una mañana soleada de gentío y fiesta en la plaza con una gran dosis de diversión para los niños.
Por la tarde, (tras comer cada uno en su casa y disfrutar de un corto pero necesario descanso,) acudimos a las carreras de caballos que se celebran en el “paseo el cerrao”, en la zona del pueblo conocida como “el barrio”. Este año, de nuevo, hemos disfrutado del bullicio, del color de la luz del atardecer entremezclado con el polvo de las carreras y de la visión de los caballos sudando por el esfuerzo. Al finalizar las carreras, los caballos con sus jinetes se relajan y pasean, lo que permite que nos entremezclemos entre ellos y disfrutemos de la cercanía de estos animales. ¡Muy bonito!
Una vez terminadas las carreras, los festeros montaron unas tradicionales cucañas de cacerolas de barro en una plaza del barrio (no recuerdo el nombre) donde los pequeños pudieron conseguir unas cuantas golosinas y gastar las pocas energías que les quedaban.
En resumen. Ha sido un fin de semana maratoniano pero muy disfrutado, tanto por los pequeños como por los mayores.

Intensas fiestas de San Antón en Caudiel

Este fin de semana en Caudiel se han celebrado las fiestas de San Antón (o del porquet). Dos días intensos cargados de actividades que nos han hecho disfrutar, tanto a los peques como a los menos peques, de un montón de buenos ratos con amigos, por suerte acompañados de un tiempo magnífico.
Iniciamos el sábado temprano haciendo los preparativos de la noche de hogueras. Los hombres nos encargamos de preparar la hoguera (recogida de leña en el monte, unos de sacos de tierra para la base,…almuerzo en Benafer…) mientras las mujeres se encargaban de las viandas.
De vuelta al pueblo y mientras montábamos la hoguera en la plaza del pueblo, pensamos que, dada la buena temperatura que hacía, sería una buena idea hacer una paella en la propia plaza del pueblo. Tras pedir permiso a las autoridades (policía y mujeres) comenzamos todos juntos la tarea de preparar la paella en la plaza (montaje de mesa, sillas, paellero, caldero, butano, bebida, viandas….). Los pequeños, como no, disfrutaron de una mañana soleada en la plaza del pueblo corriendo, jugando, riendo….(haciendo peña).
Se nos hizo un poco tarde, por lo que mitigamos el hambre con unas sepias de pantano que Jose preparó magistralmente. Alrededor de las 4 comenzamos a dar cuenta de la paella (a esas horas la paella siempre sale buena), tras lo cual tomamos los cafés y jugamos unas partidas de “guiñote”.

A media tarde los festeros de Caudiel encendieron una la inmensa hoguera en el centro de la plaza para disponer de unas buenas brasas por la noche y hacer la Torrà del pueblo. Algunos de los pequeños hicieron de improvisados bomberos sujetando la manguera para controlar la hoguera con la supervisión de la autoridad.

Nuestra hoguera no era de grandes dimensiones, por lo que hasta prácticamente las 20:30 no comenzamos a prenderla. Costó un poco de encender, pero cuando prendió daba gusto. Una vez el fuego de la hoguera tomó fuerza colocamos unas raíces de almendro para tener unas brasas de calidad y duraderas.
Los niños y niñas, como perfectos imitadores que son, recogieron unos palos, unas ramas y unos papeles e improvisaron su propia mini hoguera. ¡Como disfrutaron con el fuego! Seguro que más de uno se meó esa noche en la cama ;-).
Al cabo de una hora ya disponíamos de brasas para comenzar a hacer la cena de los más pequeños. Aprovechando también para poner a asar unas patatas y unas alcachofas enrolladas con papel de aluminio. ¡Que buenas estaban las alcachofas!
Tras la cena de los pequeños, tocaba cenar a los mayores. Comenzamos a llenar parrillas de chuletas, embutido y panceta de cerdo y colocarlas sobre las brasas. Al poco tiempo teníamos unas sabrosas chuletas, unos embutidos y una crujiente panceta más que suculenta. Estas viandas aderezadas con el ajoaceite que prepararon Elena y Jose nos hicieron disfrutar de lo lindo de la cena.
Mantuvimos la llama de la hoguera encendida para luchar contra el frío de la noche, que se prolongó con conversaciones de sobremesa y unas partidas de cartas. Ya entrada la noche los pequeños empezaron a caer de cansancio y nos fuimos retirando a dormir.
No quiero olvidar el pequeño altar preparado por Santi con la imagen de San Antonio Abad y unas matas de romero que había recogido esa misma mañana en el monte. Incluso disponía de iluminación. 😉 ¿Influyó San Antón en el magnifico día que pasamos?
Amanece el Domingo y tras la diversión toca recoger las cenizas y la suciedad de la plaza. Los hombres quedamos a las 11 en la plaza y con unas palas recogimos la ceniza y tierra de la hoguera en unos sacos. Adecentamos el lugar con un par de cubos de agua y la zona quedó limpia y en perfectas condiciones. Este esfuerzo matutino fue recompensado a continuación con un pequeño almuerzo, disfrutando del sol de la mañana, con el embutido y las chuletas que sobraron de la noche.
Rápidamente nos dirigimos a casa para arreglarnos y asistir a la tradicional bendición de animales que realiza el cura en la plaza del pueblo con el anda de San Anton presidiendo la plaza. Pudimos ver en la bendición desde canarios, palomas, hamsters, conejos, cabras, perros, gatos hasta ponis, burros, carros tirados por caballerías y una docena de preciosos caballos montados por jinetes exhibiendo su doma. Al tiempo que desfilaban los animales para recibir la bendición, los festeros repartían un roscón a los que trajeron sus animales a bendecir.
Al terminar la bendición de animales, y aprovechando el buen tiempo que hacía, nos quedamos un rato por allí mientras los niños corrían y jugaban por la plaza y apurábamos los restos de bebida y picoteo que sobró de la noche. Al final resultó ser una mañana soleada de gentío y fiesta en la plaza con una gran dosis de diversión para los niños.
Por la tarde, (tras comer cada uno en su casa y disfrutar de un corto pero necesario descanso,) acudimos a las carreras de caballos que se celebran en el “paseo el cerrao”, en la zona del pueblo conocida como “el barrio”. Este año, de nuevo, hemos disfrutado del bullicio, del color de la luz del atardecer entremezclado con el polvo de las carreras y de la visión de los caballos sudando por el esfuerzo. Al finalizar las carreras, los caballos con sus jinetes se relajan y pasean, lo que permite que nos entremezclemos entre ellos y disfrutemos de la cercanía de estos animales. ¡Muy bonito!
Una vez terminadas las carreras, los festeros montaron unas tradicionales cucañas de cacerolas de barro en una plaza del barrio (no recuerdo el nombre) donde los pequeños pudieron conseguir unas cuantas golosinas y gastar las pocas energías que les quedaban.
En resumen. Ha sido un fin de semana maratoniano pero muy disfrutado, tanto por los pequeños como por los mayores.

El Jamonero

Pues tal y como os prometí en la entrada sobre “El jámon hace familia”  os pongo la foto del jamón colocado en el jamonero que yo mismo construí. Como podéis ver, suelo acompañar las virutas de jamón con unos trocitos de queso curado de oveja y un vasito de vino tinto.

Hay un detalle que algún día mejoraré de este jamonero, es la sujeción inferior del jamón. Ahora mismo son dos escuadras metálicas (queda bastante feo), pero quiero poner un tornillo pasante desde la parte inferior de unos 8mm de grosor con un poco de punta para que se clave el jamón. La sujeción de la parte superior queda fuerte anudando con el cordón que traía el jamón, no sé si cambiarlo.

El Jamonero

Pues tal y como os prometí en la entrada sobre “El jámon hace familia”  os pongo la foto del jamón colocado en el jamonero que yo mismo construí. Como podéis ver, suelo acompañar las virutas de jamón con unos trocitos de queso curado de oveja y un vasito de vino tinto.

Hay un detalle que algún día mejoraré de este jamonero, es la sujeción inferior del jamón. Ahora mismo son dos escuadras metálicas (queda bastante feo), pero quiero poner un tornillo pasante desde la parte inferior de unos 8mm de grosor con un poco de punta para que se clave el jamón. La sujeción de la parte superior queda fuerte anudando con el cordón que traía el jamón, no sé si cambiarlo.

El paellero, el caldero y la olla

Hoy, mi amigo @ndrew, me ha mandado las fotos que hizo el día de la fiesta de la Cereza en Caudiel (Gracias @ndrew).
Aunque ese día el pueblo de Caudiel invita a todos los visitantes a una magnifica Olla de Pueblo. Yo por si acaso nos quedábamos escasos en raciones de olla prepare una paellita. No veas la comilona que nos dimos; paella y olla de pueblo.
Para todos aquellos que sois un poco incrédulos y todavía no me habéis visto cocinando una paella, os pongo una de las pocas fotos donde aparezco con las manos en las masa.

Por cierto, aún nadie me ha traído un barral. 😦


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